viernes 22 de agosto de 2008

Después de la conspiración

A Tamara

“Hacemos bien, ¿no?”, preguntaste,

y el cielo parecía un áncora de confesiones hechas eco

y yo no sé quién soy para decirlo y estoy helado como un cuerpo sumergido en sal después de un naufragio

y “eso no es cierto”, me dijiste y no me reconozco en ti porque tienes el don de rescatar lo que siempre he visto extinto y

“claro que sí”,

dije,

a veces me haces sentir como si estuviéramos mirando el precipicio en un arrecife frente al mar

“es cómo me haces sentir respecto a la caída”, murmuré,

"es la forma en que te miro", me dijiste al oído, mientras el mar sonaba.

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