Te descubro detrás de la piel, de las miradas, de tus gestos
y los amo, pero,
al volcarme en lo conocido de tus ojos y buscar detrás de ti, oigo tu voz,
tu verdadera voz
y ya no tengo miedo de desnudarme entero, de ser el alma que ya no carga ni un solo reflejo con que escudarse.
miércoles 10 de septiembre de 2008
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