Antes de que la vida tense el paso, recuerda, calma. Echa el velo, el sueño sobre ti y asume que nada ocurrirá, que ya no habrá mañana o que habrá que vivirlo demasiado intensamente. Y déjate llevar, déjate perder no,
en la noche calma, cuando todo haga silencio, oirás entrar su voz que solo son palabras,
escritas, palabras.
Y espera al tiempo circular, las agujas que te cortan y el reloj que nunca deja nada tras de sí.
Y piensa, o siente, o imagina... la mañana y sus propias fantasías. La mañana y su
veredicto.
martes 2 de septiembre de 2008
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