Despierta de ese sueño plástico, despierta. Pon tus dedos a secar el alba húmeda de mis heridas desangrantes.
Fuga conmigo a donde nadie nos gobierne.
Carga con las cajas de embalaje, cárgalas. Pon tus pies descalzos a temblar bajo el sigilo de un secreto.
No permitas que se desate el caos. (No lo permitas.)
Toma aire y mírame a los ojos antes de dejar caer palabras. Y da la vuelta y aférrate a mi abrazo. Y toma aire y da otro paso antes de renunciar a mí. Y no sueltes mi mano aunque la tierra tiemble.
Vibra la garganta con mi voz y canta esa canción que no sabemos entonar. Di la letra casi de memoria, como para no dejar silencios.
Y tengo tanto frío como un perro agonizante que ya solo espera.
Pueden pasar aún
tantas otras cosas. Puedo oír su risa despiadada y tus pasos cuando marchan sin darse cuenta
somos parte de una sola alma y si te marchas, si de pronto hicieras falta,
quedaré amputado, ajeno, desmembrado.
Espero que renuncie a todo. Espero que vuelvas a mí, que vuelvas
a esto que somos. Que podemos seguir siendo.
Fuga conmigo a donde nadie nos gobierne.
Carga con las cajas de embalaje, cárgalas. Pon tus pies descalzos a temblar bajo el sigilo de un secreto.
No permitas que se desate el caos. (No lo permitas.)
Toma aire y mírame a los ojos antes de dejar caer palabras. Y da la vuelta y aférrate a mi abrazo. Y toma aire y da otro paso antes de renunciar a mí. Y no sueltes mi mano aunque la tierra tiemble.
Vibra la garganta con mi voz y canta esa canción que no sabemos entonar. Di la letra casi de memoria, como para no dejar silencios.
Y tengo tanto frío como un perro agonizante que ya solo espera.
Pueden pasar aún
tantas otras cosas. Puedo oír su risa despiadada y tus pasos cuando marchan sin darse cuenta
somos parte de una sola alma y si te marchas, si de pronto hicieras falta,
quedaré amputado, ajeno, desmembrado.
Espero que renuncie a todo. Espero que vuelvas a mí, que vuelvas
a esto que somos. Que podemos seguir siendo.