lunes 15 de diciembre de 2008

Sobredosis

Allí las calles que se vuelven luces combadas, el arco feroz que se traza
tu cara, tu cara, tu cara
todo lo que no respiro me arranca una sonrisa, muere, maldito, en tus pecados, revolcándome en dolor, rechazado como un cuerpo que recula del asir del suelo,
las aves cantan lejos, el calor de los caballos en las tardes de invierno,
tus tardes no son cálidas a donde vas,
no sueltes mi mano
y mírame encontrar el camino de vuelta hacia la luz,
tú eres
un refugio de color entre los filos de la oscuridad que me circunda.