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viernes, 31 de diciembre de 2010

2010: Top 25

Un año extraordinario musicalmente hablando. Ha sido difícil separar 25 discos de un montón de discos de excelente calidad. Y entre los que más destacaron, el orden tampoco ha sido nada sencillo. Creo que hace muchos años que no tenía un top 5 donde cualquiera de los discos pudo ser el primero.

Los dejo entonces con la lista. Feliz año nuevo para todos.


25. MGMT - Congratulations
La psicodelia viene pisando fuerte desde hace unos años, pero este disco sale completamente del molde. No solo es una reinvención hacia dentro (MGMT rompió con este disco muchísimas fórmulas de su debut), sino también hacia el género, como si los 60 asolaran de nuevo pero esta vez con más instrumentos, más energía y mucha más locura.


24. Blonde Redhead - Penny Sparkle

¿Quién dijo que diferente es igual a malo? Blonde Redhead le da una patada al tablero de lo anterior y toda esa violencia inusitada se traduce de pronto en un disco estéticamente impecable, donde las atmósferas se cargan de angustia y lo onírico transita entre lo electrónico y lo orgánico. Como esos momentos en los que descubres que algo es un sueño y no quieres despertar por nada del mundo.


23. Sufjan Stevens - The Age of Adz

El regreso de Sufjan Stevens con un disco de estudio completo era algo esperado por todos. Su nueva orientación no. Harto de las influencias clásicas del folk, este redescubrimiento deja a la luz nuevas inquietudes musicales y caminos que el compositor resuelve echando mano a un talento indiscutible. Un disco que, a falta de solidez, compensa su desvarío con auténticas muestras de genialidad.


22. Wild Nothing - Gemini

Un disco ligero y lineal, un regreso a cosas que uno sospechaba perdidas. No importa demasiado la influencia clara de un rock que creimos muerto, no importa la extrañísima fusión de lo oscuro con el dream pop. Importa solamente el sonido purísimo que este disco tiene para nosotros si nos aplicamos a él, importa esa extraña sensación de estarnos viendo a nosotros mismos en momentos que no se repetirán más y que, sin embargo, están lejos de haberse perdido.


21. Swans - My Father Will Guide Me Up a Rope to the Sky

Un regreso sonadísimo, un disco que cobra verdadero valor si se le da la oportunidad. Denso, introspectivo, terriblemente oscuro, este nuevo viaje de Swans es la ruptura con el espacio y el mundo conocido, un lugar lóbrego donde todo flota, se condensa, se pierde, es y no es al mismo tiempo. Sin duda alguna, para esos momentos en que flotamos a la deriva, esperando la cuerda que alguien nos tienda para hacernos asomar a la superficie de nuevo.


20. Tame Impala - Innerspeaker

Ahhh, Australia y sus aportes al mundo musical siempre traen la brisa refrescante del sonido nuevo. Tame Impala trae este ejercicio psicodélico con un pop sumamente placentero, pero que no pierde su sentido en ningún momento. Me gusta cuando una banda elige no tomar el camino fácil sin importar qué. Histérico y eufórico, groovy y drogadamente feliz, sin duda alguna este es un disco en el que los sentimientos afloran a la piel como las notas al aire.


19. Antony and the Johnsons - Swanlights

Que este señor compositor sea odiado o amado no es en absoluto raro. Su voz es extrañísima, la clase de sonido que puedes llegar a odiar si no encuentra su lugar en tus oídos. Por alguna razón este disco no ha recibido mucha atención, a diferencia de sus dos últimos trabajos. Quizás por el poco tiempo transcurrido desde el The Crying Light. Sea como sea, este disco me parece un punto clave, una especie de logro de todo lo fabricado anteriormente. Y además "Flétta" es como para llorar de la emoción.


18. The Depreciation Guild - Spirit Youth

Un disco sacado de la sensibilidad y la construcción moderna. Un híbrido raro, donde los sonidos llevan una armonía extrañísima, casi indescifrable. Un disco frío y a la vez termendamente íntimo, hermoso de la forma en que se aprende a tolerar una belleza a la que no estamos acostumbrados.


17. Wovenhand - The Threshingfloor

Un disco rarísimo. De esos que nunca terminas de saber qué son exactamente. Pero me gusta. Posee la cualidad rarísima de los ingredientes mezclados que se aprecian pero han perdido totalmente su personalidad, hasta cobrar una nueva forma en la simbiosis: post-punk, folk, nep-psichedelia, gothic... Un sonido pagano, desafiante, sombrío y taciturno. Como el soundtrack para la vida de un villano.


16. Women - Public Strain

Cuando una banda logra por fin consolidar las expectativas de su primer disco en un álbum a todas luces genial, cuando su sonido es raro y su género no tiene demasiadas bandas que lo cultiven tan bien, cuando logras más de 40 minutos de ruido que suena como la gloria, es un pecado horrible pelearte con los miembros de la banda en pleno escenario y terminar desintegrándola por culpa de unos cuantos puñetazos. Aunque debe haber sido divertido estar ahí.


15. Wavves - King of the Beach

¿Por qué no se escuchará más surf rock en mi ciudad? Si hay estas burlas absolutas del verano y sus múltiples y alienantes formas sociales, ¡por qué no hacer a un lado el reggae aburrido y darle paso a discos como este? En fin, el primero de una serie de discos que se orientan en este estilo garage-revival-noise-surf-rock. Dicho sea de paso, ese título tan burlesco deberían dárselo a algún gilero de yapla barato al final del verano.


14. A Sunny Day in Glasgow - Autumn, Again

Qué estética es esta banda. Qué sonido tan apacible, hermoso, enérgico y a la vez frágil. Suena como si todo brillara o todo estuviera a punto de cobrar la forma exacta de la luz. Es excitante y a la vez romántico. Me sorprende mucho el cambio a un disco con pocas canciones (considerablemente más largas que las anteriores), pero me encanta que mantengan ese sonido hipnotizante de su primer álbum. Como para las noches de perfecta soledad.


13. Broken Social Scene - Forgiveness Rock Record

Son 17 personas tocando al mismo tiempo. Tienes que esperar algo parecido a esto, un disco en el que siempre está pasando algo. Se parece más a una sinfónica de rock que a una banda, para ser honestos. Quizás no llega al nivel del You Forgot It in People, pero se trata de un disco meticuloso, cuidado y lleno de canciones brillantes, algunas de las cuales fácilmente podrían haber entrado en el otro disco sin quitar ni un ápice de calidad. Complejo y lleno de una intención artística latente, es un disco en el cual, sin duda alguna, hay poco que perdonar y mucho para deleitarse.


12. Surfer Blood - Astro Coast

Mmm. Sangre de surfista... Bueno, que maten los que quieran mientras sigan sacando discos así. Divertido de principio a fin, lleno de energía, expresivo hasta más no poder. Es la clase de disco que tiene que acompañarme en el auto mientras paseo el circuito de playas, maldigo el calor, pienso en alquilar una casa para pasar un fin de semana frente al mar, o sueño con todo eso desde mi oficina. No importa mucho. Los discos así te hacen querer pararte y correr a donde sea, llamar a alguien, salir de casa de una vez por todas, o animarte a eso que jamás hiciste. De más decir que la música así es bienvenida siempre.


11. The Besnard Lakes - The Besnard Lakes are the Roaring Night

Un disco poco observado que sin embargo merece su lugar de excepción. El shoegaze es un género del que han derivado muchos sonidos nuevos, pero en su forma más auténtica se parece mucho a esto: vocales fusionadas con las cortinas de ruido, una extraña sensación de estar rodeado, digo, auténticamente rodeado, casi hasta el punto de la claustrofobia, de sonidos etéreos que no tienen un lugar concreto de origen. En este disco todo parece ser el fin del mundo. Como si todo estuviera permanentemente cayendo, en descontrol total. Y uno se sienta a verlo, ya resignado un poco, pero dispuesto a admirar la belleza de la llama, aun cuando el fuego nos termine consumiendo.


10. Dum Dum Girls - I Will Be

Todo es cuestión de actitud. Bien por esta banda que se arma de eso y lo complementa con sus guitarras disonantes, su energía de garage y una tremenda capacidad de tirar sonidos al aire como si fueran poca cosa (claro que en realidad estamos frente a algo brillante). ¿Qué? ¿Solo 29 minutos de disco? Lo bueno dura poco. Y es de esos que tranquilamente puedes repetir todo el día sin hartarte. Los momentos, los verdaderos momentos de felicidad, se parecen mucho a este disco, una especie de desenfado total con el mundo, no mediante la violencia, sino mediante el descaro, haberle perdido el respeto a las cosas que nos asustan y poder por ello disfrutarlas como si se tratara de un sueño en que nos sabemos invulnerables.


9. Jónsi - Go

La primera vez que lo oí supe que iba a terminar en mi top 25, pero honestamente pensé que iba a estar mucho más lejos del top 10. Y sin embargo, poco a poco esos extraños falsetos del vocalista de Sigur Rós van abriéndose paso en la mente, guardan relación con diferentes etapas del año, me llevan a imaginarme en el lugar de descanso perfecto. Un disco con absoluto valor personal para quien puede dárselo, Go no es una indicación, sino un atisbo de esperanza: la capacidad de saber que podemos ir a donde queramos, que el universo es ancho e infinito para quienes requieren de un instante de huida antes de volver a la lucha. El pop irrumpe entonces en los sonidos ambient para hacernos recordar que estamos vivos, que la vida no es solamente un sueño, sino también nuestra propia capacidad de admirar la belleza, todo al fin, conmovernos como solo podemos hacer frente a algunas cosas. Y este disco, al menos para mí, es una de ellas.


8. Angus & Julia Stone - Down the Way

Esta pareja de hermanos vuelve con una entrega muy madura en Down the Way. Sin perder una gota de originalidad, estamos ante una muestra magistral de un género donde es demasiado sencillo perderse en las fórmulas. Y sin embargo, ya sea en los temas románticos e idealistas o en la sencillez con que se aborda la visión de un mundo infantil, la música de los hermanos Stone siempre tiene una cuota de dramatismo, autenticidad y complicidad que nos hacen sentir que andamos hacia algún lugar seguro. Un disco definitivamente para el tránsito, no para la meta ni para el adiós antes del viaje, sino para toda esa etapa larga y transitoria de la travesía, antes de que nos enteremos de si el punto de llegada valdrá la pena tanto como el viaje o si Ítaca nos regaló solamente la oportunidad de un recorrido inolvidable.


7. Best Coast - Crazy for You

No importa qué digas sino cómo. No importa si "estoy loco por ti" se ha usado millones de veces, cuando se dice de la forma correcta, en el momento correcto, a la persona correcta, cobra un valor propio y nuevo, como un redescubrimiento. Así es este disco, un redescubrimiento de cosas que se han hecho antes, pero no de esta manera. Todo lo que emerge de esta banda suena como un momento mágico, como una verdad innegable, como la emoción pura de decir algo desde el corazón. Y para colmo, decirlo como nadie.


6. Beach House - Teen Dream

Cuando el dream pop sirve para refugiarnos en ambientes como este, me pregunto siempre si se trata de un refugio o un escondite. Si es lo primero, volveremos a él siempre, pero si es lo segundo, tarde o temprano seremos descubiertos. En este caso, Beach House apuesta por algo radicalmente distinto: construir en el sueño, enseñarnos a nunca despertar de él. Tienen más que suficiente para que la canción siga viviendo en la mente y en el alma, pero además nos dejan con una idea muy propia de lo que debería ser la realidad, con o sin sueños de por medio. Me gusta perderme entre las canciones de este disco como si se tratara de una casa construida solo para mí, como si fuera un espacio construido por mi propia mente. Como todo sueño adolescente, algunas cosas se nos vuelven parte del cuerpo, como una promesa ilusa de eternidad.


5. Vampire Weekend - Contra

Ohhh sí. En el conteo final de los 5 primeros empezamos con este disco fantástico que ha sonado una y otra vez a lo largo del año. Contra es el esperadísimo segundo álbum de una banda que hizo temblar los cimientos de la música indie hace solo dos años. Y este regreso ha sido determinante: no estamos ante un accidente o ante el azar presuroso de un grupo de chicos que tenían solo buenas ideas. Estamos ante una banda de verdad, consciente de su capacidad, poseedores de un sentido artístico propio y un sonido difícil de catalogar, pero tremendamente satisfactorio. Y es sencillamente genial cuando la música supera la teoría.


4. Deerhunter - Halcyon Digest
Mis respetos a esta banda absolutamente brillante. Quizás sea una de las mejores bandas de la actualidad. No, quizás no, después de este disco creo que podemos sin temor afirmar que se trata de una de las bandas más talentosas que tenemos por ahí. Son rarísimos, freaks como el demonio y tienen una actitud que puede sorprender en más de un sentido. Pero cuando tocan, hay una magia especial, esa esencia que las bandas no pueden fabricar y las discográficas no saben cómo colocar en sus estrellas vendedoras. La autenticidad no necesariamente es un talento, pero sin duda alguna, cuando viene cargada de tantas emociones como en este caso (ansiedad, vulnerabilidad, nostalgia), se trata de una contemplación que no podemos ignorar. Y es que aquí hay un continuo regreso hacia lo mejor de nuestras vidas, que bien podría ser lo que no vimivmos nunca.


3. Arcade Fire - The Suburbs

Qué miedo da cuando Arcade Fire está a puertas de un lanzamiento. Como si no supiéramos ya que se trata de una banda magnífica. The Suburbs es excelente de principio a fin. He oído de gente que empieza a considerarlo superior al Funeral, y aunque no puedo sumarme a la idea, sí puedo entender por qué. La ciudad nos canta desde dentro, con voces que lo mismo hablan sobre el día a día que sobre la sensación de asfixia o la necesidad de libertad. No se trata de una crítica al suburbio, mucho menos una apología. Sencillamente es la voz emergente de la vida hoy por hoy, una especie de liberación colectiva de la cual emergen miles de pequeños destellos de esperanza, miedo, odio, violencia o deseo. Y es como escuchar los 80 a inicios de la década del 10, y es como si Arcade Fire hubiera dejado de controlarse y se hubiera entregado a un sonido que les puede ser mucho más natural, libre y directo para explicarnos de otro tipo de muertes.


2. Joanna Newsom - Have One on Me

Tres discos de Joanna Newsom en uno ya son demasiado bueno para creérselo. Lleno de temas sencillamente impresionantes, no creo que haya que hacer demasiado esfuerzo para entender que estamos ante la compositora suprema del folk contemporáneo. Ya sea mediante el arpa que la acompaña siempre o los fondos orquestales que la acompañan, cada una de estas historias se retuerce sobre sí misma como una serpiente que se muerde la cola y a la vez inflinge un golpe certero en la emoción. Estamos esta vez un poco más lejos de los paisajes fantásticos de Ys, pero eso no quiere decir que la magia se haya extinguido ni mucho menos. Muscialmente hablando, cada canción de Joana Newsom es como pararse ante la verdadera creación del mundo.


1. The National - High Violet

Creo que este es el disco más consistente de este año. Desde luego, si solo fuera por eso, difícilmente me parecería el mejor. Pero sería muy injusto compararlo en otros términos con discos tan geniales como el Have One on Me, el Halcyon Digest o el The Suburbs y afirmar rotundamente que tenemos un ganador claro. En un examen meticuloso, el High Violet perdería, por ejemplo, si buscáramos desmenuzarlo. Una sola canción no representa el disco, y difícilmente podríamos encontrar una superior al resto, creo que hace mucho no me pasaba que todas las canciones de un disco me gustaran en su momento más que las otras por determinadas circunstancias o por un análisis posterior. Más bien veo este álbum como un todo, como la summa de toda la experiencia ganada y todo el talento musical de una banda que hace mucho viene acostumbrándonos a oír nada más que buenas cosas. Es un disco íntimo y materialmente concreto, sobre problemas de todos los días, fantasías de personas aburridas, sueños de proletario, miedos de oficinista. Y sin embargo es también un paisaje hermoso, uno de esos pequeños agujeros de cerradura a través de los cuales uno vigila el mundo cotidiano y lo encuentra maravilloso y edificante. Este año he oído muchas versiones de estas canciones, lo que me dice también que se trata de una banda que reconoce y reconstruye su trabajo de manera permanente, y eso nos lleva también a nosotros a redescubrirlo junto a ellos (como en el caso de la nueva versión de "Terrible Love" o la sesión que grabaron en vivo para el Itunes Festival en Londres). Y es que no es tan fácil bajar los pies a la tierra y mantener la cabeza en las nubes, no es nada, nada fácil hacer música sobre lo que hay aquí y aspirar a que otros vuelen muy lejos con ella.


Una playlist para despedir el 2010

domingo, 26 de diciembre de 2010

Beach House - Teen Dream (2010)

Hoy ha sido un día raro. Uno de esos días en los que no puedes despertarte del todo. Los feriados son buenos para dormir, pero cuando estás perseguido por las pesadillas y los sueños son demasiado vívidos, no sabes bien qué pensar.

Bien, los sueños deberían ser sueños. Y eso es lo que propone Beach House, en cierta forma. El Dream Pop es un género simpatiquísimo, porque permite rozar ese manto onírico que rodea el subconsciente, pero sin profundizar genuinamente en él, como lo haría, digamos, el Shoegaze. No hay lugar para pesadillas en eso, se trata solamente de un sueño volátil, etéreo, donde todo parece desvanecerse completamente. En ese sentido, este dúo fantástico realiza un trabajo impecable. Hay una clara diferencia entre lo que pertenece al imaginario (toda la gama musical del disco) y lo real (los músicos detrás de la obra), y es una línea invisible que está colocada en el lugar justo.

Sin duda alguna, este disco merece toda la atención que le ha generado a la banda. Creo que aun los temas más endebles causan satisfacción, una especie de correcta sensación de desahogo. Ya desde el inicio sentimos esa permanente dialéctica música-ejecutor, en la cual ambos pelean cuerpo a cuerpo, pero no tanto por prevalecer, sino por mantener el punto de tensión exacto que desencadena el equilibrio. Y es ahí donde radica la fortaleza de Beach House. Si la tensión generara angustia, terror, ansiedad, estaríamos ante una pesadilla. Pero todo se resuelve de manera sensible, tenue, casi desintensionada. Y sin embargo, en ningún momento esa tensión deja de estar ahí, de reclamar fortaleza, de mecerse con las melodías de la guitarra, los cambios sutilísimos en la percusión, la voz cuasi-andrógina de Victoria Legrand, que lo mismo genera sensaciones de energía que de desfallecimiento.

El problema es que los sueños, al final, tienen siempre la mala costumbre de perpetuarse en el despertar. Como que uno no se los sabe sacudir de encima bien, algunas escenas están demasiado arraigadas en uno, y no basta con darle stop a la música y descubrir que hemos vuelto al lugar de siempre. ¿Significan algo las pesadillas? ¿O acaso puede uno, como el sueño adolescente de Beach House, construirse un refugio alrededor de los sueños que quisiera vivir? Quizás sí, pero algunas veces la sola amenaza de la pesadilla más temida es suficiente para hacernos entender que la vida es muchas cosas, pero definitivamente nunca es solo sueño.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Merry Fuckin' Christmas, You Sodding Santa Lovers

No me gusta la navidad. Todo el mundo parece estar de mal humor. Así que hice este compi, porque la música siempre tiene la capacidad para rescatarlo todo. Hasta la navidad. Y como pensé que quizás alguno querría ponerlo en vez de esos odiosos villancicos cantados por coros de niños, pues aquí lo comparto:

1. Vince Guaraldi - O Tannenbaum
2. Sumo - Noche de paz
3. Darker My Love - Snow Is Falling
4. Bright Eyes - Little Drummer Boy
5. Pretenders - 2000 Miles
6. Jenny O. - Get Down for the Holydays
7. The Flaming Lips - Christmas at the Zoo
8. Bishop Allen - You'll Never Find My Christmas
9. Cocteau Twins - Frosty the Snowman
10. Guster - Tiny Tree Christmas
11. Mew - She Came Home for Christmas
12. Crystal Antlers - 10,000 Watts
13. Beat Happening - Christmas
14. Natalie Hemby - Perfect Gift
15. Get Well Soon - Christmas in Adventure Parks
16. Best Coast & Wavves - Got Something for You
17. My Morning Jacket - Xmas Curtain
18. Coconut Records - It's Christmas
19. Beach House - I Do Not Care for the Winter Sun
20. Sufjan Stevens - Amazing Grace
21. Blazer Force - Electronic Santa

Lo pueden descargar aquí.

Felices fiestas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sufjan Stevens - The Age of Adz (2010)

Hablando de cosas complicadas... No me cabe duda de que Sufjan Stevens es un gran compositor. También me parece bastante pertinente decir que se me está haciendo más difícil escucharlo cada vez. No en el mal sentido, sino en el literal. Nunca el término "Baroque Pop" fue tan bien utilizado como para describir sus trabajos de este año. Aunque ciertamente, si algo tiene que ser complicado, debería serlo siempre así, como lo hace el señor Stevens.

El All Delighted People EP (que por cierto dura más que muchos álbumes de estudio) anunciaba ya algo como esto. Pero creo que solo en este álbum podemos entender la complejísima red de sonidos, musicalizaciones y variaciones que el cantautor neoyorkino propone como nuevo camino para su creatividad. Y entonces, ¿por qué la polémica entre quienes defienden el retorno a los discos conceptuales y quienes lo disfrutan más en este estado de libre albedrío emocional? Veamos... Sin duda alguna el talento de este hombre está fuera de toda duda. Su capacidad para crear piezas es majestuosa. Y sin embargo, es como si toda esa enorme capacidad de crear le jugara a veces también en contra. Como si quisiera hacer muchas cosas a la vez y terminara por no hacer ninguna. Sus últimos discos fueron casi una exploración que podría bien definirse aquí, y aun así...

Creo que la idea de los discos conceptuales (Michigan e Illinois) le daban un camino al qué ceñirse cuando tenía que tomar decisiones demasiado osadas o perdía el rumbo. Si bien es cierto The Age of Adz no deja de tener un hilo conductor, es uno mucho más frágil que el de los primeros discos, y eso no siempre le juega a favor. Es un disco donde uno se sorprende de la cantidad de cosas que están pasando en todo momento, la cantidad de sonidos, alteraciones, momentos. Y sin embargo, es también un disco que decae por ratos, levanta por otros, tiene momentos de nivel majestuoso y otros donde el ambiente parece volverse demasiado plano, como una casa que lo mismo tiene habitaciones llenas de tesoros que de cachivaches.

Sin embargo, el resultado final es satisfactorio. Quizás es también un disco de autoafirmación, una forma de decirse "no importa qué tan complicado sea todo, aquí hay una luz". Puede que la haya. Y si es así, entonces podemos sentarnos y disfrutar de lo complicado como se disfruta de lo simple: así como hay momentos en que lo que necesitamos es nada más que una palabra, otras veces hace falta una orquesta completa.

Y si es así, viva las situaciones complicadas (si son como música) y viva la luz a la que nos llevan.

viernes, 8 de octubre de 2010

Jónsi - Go (2010)

Hace mucho que no sabíamos nada de los islandeses de Sigur Rós, y la noticia del disco en solitario del vocalista, Jón Þór Birgisson (AKA Jónsi) fue recibido con mucha expectativa. Y algo de escepticismo. Yo creo que es un álbum impresionante. Es imposible ignorar la belleza. Y la estética tan particular de Jónsi pertenece al mito de la traslación, a esa música que es capaz de transportarte a espacios que solo existen en el ejercicio imaginario, en la impostergable necesidad de escape que surge de la fantasía.

Quizás este disco es lo que hubiéramos esperado del último trabajo de los Sigur Rós. Una aproximación más cercana al pop, pero sin abandonar las melodías ambientales, esa impresionante capacidad que poseen para sumergirnos o hacernos emerger según las secuencias de cada canción. Aquí todo está precisamente en concordancia: volumen, melodía, capas y capas de sonidos que no dejan de fluctuar, como si estuviéramos contemplando un enorme aleph circundante, una especie de rápido vistazo a un mundo que no puede ni quiere detenerse nunca. Hacerlo sería rendirse ante la muerte. Y en esa simpleza radica la posibilidad de un gran concepto: el movimiento como forma de defensa contra la oscuridad. De ahí algo tan sencillo como "Go". Y de ahí también el enorme poder de una palabra tan pequeña.

2010 es un año que no deja de impresionarme. Algunas cosas edificantes nacen así, de la capacidad de la música de sorprenderte, de reconciliarte con el mundo. Cuando más necesitas huir, cuando todo lo que quieres es acudir al lugar donde siempre has puesto tus esperanzas de paz (y personalmente ese lugar es Islandia, ni más ni menos), a veces la vida te lo da. Como para que sepas que ya te han golpeado demasiado y tienes derecho, aunque sea durante todo un disco, a aferrarte a tu esperanza de paz.

Todo acerca de este disco me gusta: carátula, música, concepto, calidad. Como dije líneas más arriba, la belleza siempre deja una impresión. Algunas veces es miedo, como pasmo. Otras algo más sustancial, como algo que va creciendo en uno. Y cuando esa belleza es nuestra por un tiempo, aunque sea un tiempo corto, es algo que transforma todo: en un mundo donde hay lugar para esa belleza, definitivamente vale la pena quedarse un rato más.

jueves, 7 de octubre de 2010

Women - Public Strain (2010)

Amo el ruido. El origen de todos los pensamientos y emociones es algo así, un sonido casi inaudible, la perfecta reverberación de la disonancia. A veces, cuando todo anda peor que mal, tienes el deseo de fundirte en la música, acunarte, calmarte, consolarte de alguna forma. Esas veces escuchas música calma, que te transporta lejos. Otras veces necesitas desahogar y entonces todo cobra la forma de la violencia y los golpes de guitarra. Pero algunas veces lo mejor es descansar del pensamiento, quitarse carga. Y esas veces el ruido es la mejor solución de todas.

Y es que el noise tiene una facultad que no posee ningún otro género: la simultaneidad. Una de las características que hicieron legendario el Loveless, por ejemplo, tiene que ver con la ruptura del tiempo y del espacio: no podemos distinguir a ciencia cierta dónde aparece un instrumento, dónde otro, dónde irrumpe la percusión. Todo se condensa, se mezcla, se funde en un gran vacío voluminoso donde solo queda la presencia de la melodía y el ruido amalgamados. En ese sentido, el último trabajo de Women es un avance notable con respecto al disco anterior. Si en el primero se había trabajado a dos niveles, el ruido y la melodía no habían alcanzado el punto exacto de fusión. Esta vez, sin embargo, son dos caras de la misma moneda.

Es un disco que gana por su capacidad introspectiva, que solo ocurre cuando queremos sumergirnos realmente en la música. Es como ver los problemas que uno tiene marchar ante uno, esa perplejidad y esa bruma que nos pesa tanto, flotando y mezclándose. No dejan de ser igual de confusos o igual de dolorosos, pero al menos nos hallamos ante algo que los representa. El ruido posee esa cualidad de mezclarlo todo, romper los límites, desordenar, subvertir. Y nosotros tampoco podemos discernir entre lo que separaba la música de nuestra propia vida.

Un disco definitivamente rico en texturas, sonidos y creatividad. Un disco de esos que salvan porque, durante poco más de 40 minutos, el exterior se convierte en el interior y viceversa. Y en un mundo donde todo se congrega, no podemos menos que sentirnos aliviados de que nuestras cargas sean también parte del ruido y no de nuestro maldito silencio interior.

martes, 5 de octubre de 2010

The Depreciation Guild - Spirit Youth (2010)

Este proyecto paralelo del baterista de The Pains of Being Pure at Heart mantiene vivo un precepto común: una búsqueda de pureza musical en la inocencia. No la inocencia entendida como una ingenuidad absurda o idiota, sino todo lo contrario. En The Pains of Being Pure at Heart todo se trataba de confrontación con el mundo adulto desde la perspectiva de quien puede ser feliz con poco, de quien no siente la presión de ser infeliz o responsabilizarse por nada más que las acciones de un fin de semana loco, un amor adolescente, un guiño a la adultez como una travesura incapaz de lastimar a nadie. Y sin embargo, en ese júbilo estaba puesta la totalidad de las esperanzas de crecer.

Este trabajo tiene una conexión profunda con eso. Solo que desde una perspectiva mucho menos orgánica: un espíritu juvenil que no se limita ya a los despertares sexuales o las orillas de la adultez, sino a un mundo que ha cambiado, que no puede ser entendido por quienes no han admirado la belleza de un simple chiptune, o para quienes lo artificial no puede cobrar una dimensión estética del más impresionante vuelo poético.

Algo que me encanta de este año es la enorme capacidad de las bandas para superar las limitaciones de sus géneros. Si ya la década anterior anunciaba la incapacidad de las palabras para describir la vastedad de sonidos que existen en el mundo musical de hoy, creo que este año podemos firmarlo en sangre.

En cuanto al ámbito personal, creo que no importa qué tan duro haya sido un día, este disco es la perfecta capacidad de recordarnos lo hermoso que puede ser todo cuando nos reencontramos en la pureza de la aceptación. Del joven que quiere tomar las riendas del mundo en vez de cuestionarlo, o el tipo que se divierte haciendo cualquier cosa porque no siente que está perdiendo el tiempo. Y es que a menudo olvidamos que las cosas hermosas de la vida no son las que necesitamos o mucho menos las que queremos, sino las que se nos dan por añadidura. Para la vida, todo lo que necesitamos es la vida. Lo demás es lo que la hace algo más feliz que una supervivencia absurda. Y eso lo sabe quien ha hecho un disco acerca de cómo la música no sirve de nada cuando le falta el ingrediente que la hace verdaderamente un arte: el espíritu.

lunes, 4 de octubre de 2010

Deerhunter - Halcyon Digest (2010)


Qué año, por dios, qué año. Ya era bastante con el discazo de The National, encima tuvimos trabajos majestuosos de Joanna Newsom y Arcade Fire, y por si fuera poco una lista enorme de discos buenísimos de bandas con menos trayectoria. En fin... entrando a lo nuestro...

Este es un álbum sobre la nostalgia. Ayer escuché este disco y el The Courage of Others de Midlake. Este último me recuerda mucho a Shearwater: esa evocación nostálgica de un mundo más simple, de un ser humano primitivo, ligado únicamente a su entorno, la naturaleza, lo incomprensible, lo que sus ojos ven y su mente no puede explicar. Sin embargo, la fortaleza del hombre rara vez está en eso. Si hay algo que siempre me ha gustado de esa antigua forma de vida es la noción intercomunitaria que existía, ese conocimiento olvidado de que el mundo está formado por un todo, y que las acciones del yo tienen consecuencias en el resto de la cadena. En ese sentido, Halcyon Digest de los fantásticos Deerhunter es un disco impecable.

Hay, desde el título, un homenaje a la añoranza, a la nostalgia de un pasado mejor, de algo que no puede ser superado ni aún con el esfuerzo colectivo de la esperanza y la acción. Pero esa nostalgia no tiene que ver con lo que fue y no puede ser más, sino, coincidentemente, con lo que se hace en cada momento de este album absolutamente fantástico: cada canción es, en sí misma, una memoria y una realización de la misma, una evocación y una promesa de futuro. Sin duda alguna estamos ante uno de los grupos contemporáneos más consistentes, uno de esos que dejan huella y que ganan su reconocimiento lejos del espectáculo o el showoff, sobre la auténtica y única ley de la música.

¿Es eso a lo que se le debe tanta nostalgia? Sí y no. Sí porque en un mundo donde las distancias cada vez crecen más (aunque las ilusiones para calmar el desapego también sean cada vez más efectivas), el contacto, la cercanía y la intimidad se han vuelto un sueño de románticos, una idea de quienes vivieron tiempos mejores y extrañan la capacidad de la música o el arte de acercarte a otros en lugar de distanciarte del mundo. Pero no, porque, cuando estamos ante un disco como este, no podemos negar que lo mejor de nuestras vidas, aunque haya ocurrido hace mucho, vive. Y vive en nuestra capacidad de traslación, de sentir que otros, desconocidos como son, pueden acercarse lo suficiente como para ayudarnos a reencontrar nuestros mejores tiempos.

viernes, 1 de octubre de 2010

Frightened Rabbits - The Winter Of Mixed Drinks (2010)


Un deseo: ser normal. Una vida aburrida, cotidiana, sin más sorpresas ni sobrepesos que los del diario accionar y la sencilla y pura sensatez que tanto admiro. Una vida sin remordimientos, sin demonios, sin grandes hazañas ni pruebas de supervivencia. Algo ordinario, pueril, simple. Un amor así también.

¿Qué tiene que estar pasando en la vida y mente de uno para desear eso? No sé bien. Pero hay algo que sí sé. Quienes estamos hartos del hastío y lo desolador, encontramos una pequeña satisfacción en los detalles cotidianos, en las cosas que te hacen un ser cualquiera, anónimo entre los muchos que pueblan el mundo. Un disco como este, por ejemplo.

No es extraordinario, dista mucho de serlo. Es bueno, sí, pero tampoco memorable en el sentido en que lo son los golpes a la emoción. Me recuerda más a un buen disco de Snow Patrol que a un ícono indie. Es divertido, despreocupado, como hecho con ganas de nada más que hacer música. También suena a un disco que pudo ser mucho más complejo de haberse fabricado con otra perspectiva. ¿Cómo puede alguien elegir la opción más sencilla? He ahí uno de los misterios que algunas personas nunca entenderemos. No estamos preparados para ello porque, ante la sencillez, desconfiamos.

Cuando alguien me dice que las cosas van a estar bien, siento una pena profunda, como un desasosiego inexpugnable. Sé que cuando alguien te dice eso es porque está en ti solucionar las cosas, y yo soy torpe dando soluciones. Quisiera, a veces, saber disfrutar más y mejor de discos así. Darles un espacio más importante en mi vida, pegarme con lo simple, no hurgar tanto debajo de los mecanismos.

Solo que soy, sobre todo, un tipo complicado. Se supone que debería encontrar soluciones, pero no sé cómo. En vez me la paso descifrando el problema. Por otro lado, estos discos existen. Y una de las esperanzas que me quedan es que no he perdido totalmente la posibilidad de sonreírme ante él, darle play una vez más, qué sé yo, jugar por una hora a ser otro.

jueves, 30 de septiembre de 2010

The Besnard Lakes - The Besnard Lakes Are The Roaring Night (2010)


Efectivamente, este disco es como una noche crepitante. Como echarle fuego a todo y pararse por más de 40 minutos a disfrutar del espectáculo. Empieza con las primeras llamas elevándose y esparciéndose de un objeto a otro. Termina apoteósico, con las llamas devorándolo todo, incluso la noche misma.

Bien por Canadá. Este año ya hemos tenido buenas muestras de lo que ese país nos está dejando en materia indie (discos de Broken Social Scene, Arcade Fire, por nombrar algunos). Pero creo que hay un lugar especial para esta banda que, sin duda alguna, incorpora algo de esa grandilocuencia nacional y la incorpora a un shoegaze que, por otro lado, no suena a nada reutilizado.

Algo que me llama particularmente la atención es esa doble conexión que suelen hacer respecto a sus canciones, sus discos, sus títulos. Como si quisieran ser parte de la música y no solo los que la ejecutan. En ese sentido, es un disco infalible. La fusión que existe entre los intérpretes y la música, las melodías y las personalidades, la fuerza de lo dicho y lo no dicho, la vastedad del mundo y la capacidad de condensarlo todo en unas cuantas canciones, todo ello, es la perfecta metáfora del incendio que lo convierte todo en ceniza, de la cual no puedes diferenciar más los límites que dividían a los objetos originales en piezas que ocupaban un mismo espacio. En la ceniza esas piezas son la otra, pero también son el espacio.

Maravilloso poder entonces, por qué demonios no, sentirse también uno parte de esa música, de esa cosmología, de ese crepitar perenne de las llamas que devoran todo con la fugacidad del tiempo y en ese acto, en esa acción sencilla de metamorfosis, hacerlo inmortal. Sin duda alguna, hay noches en que necesitamos eso, ser inmortales. Aunque solo sea por un rato. Y aunque la vida siga. Porque la verdadera inmortalidad ocurre así, como el fuego, que tarde o temprano se apaga. Pero para quienes pueden ver un poco más allá, el fuego es lo de menos. Lo que verdaderamente importa es la ceniza, que tarde o temprano se dispersa, pero permanece.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Alcest - Écailles de lune (2010)


No sé por qué le doy oportunidades a estos híbridos raros. El metal definitivamente no es lo mío. Pero esta vez no puedo decir que me arrepiento. Como todo disco confinado a la acción de una atmósfera, este gana por momentos. Crear una atmósfera y mantenerla es bastante difícil. Hacerlo con una fusión de géneros es, quizás, doblemente difícil, porque implica que el oyente pueda mantener su concentración aun en los momentos en que se incursiona en sonidos nuevos para él. Bien, en ese sentido, no es un disco muy fino. Es decir, lo que debería sonar a una amalgama, se convierte más bien en un álbum de recortes, donde cada género mantiene su independencia sobre el conjunto. Eso es algo que deberíamos prever: una carátula que parece dibujada por la versión oscura de Rebecca Guay debería ya decirnos bastante.

Por otro lado, creo que es un disco de los que necesitan al espectador de tal o cual humor. Si yo digo 'día de mierda' y los Alcest gritan como locos de la rabia o luego se abandonan a su depresión absoluta en "Sur L'Océan Couleur de Fer", no me queda más que agradecerle a un disco que, por otro lado, puede decaer en el olvido cuando las cosas no estén tan revueltas como para no saber cómo recortar y quererlo todo a un solo tiempo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Woven Hand - The Threshingfloor (2010)

Definitivamente vivimos en una época sin géneros. O, al menos, muchas bandas han llegado a un punto de complejidad tan asombroso, que catalogarlos en un único género es imposible. Lo que me gusta de los géneros (y solo sirven para eso, a decir verdad), es que acota mucha información. En un tiempo en el que hay tanto para oír, siempre es provechoso elegir basándonos en lo que "nos gusta". Pero una vez que entramos al misterioso y polémico mundo de los subgéneros, nada está dicho.

Introducción aparte, es este un disco que cae en el limbo territorial del autogénero. Definitivamente es una reinvención de muchas cosas. Original, dramático a más no poder, orgánico y oscuro. Pero todo eso escapa a los rótulos. Suena a Bauhaus, es dramático como el Dog Man Star, introvertido como el post-punk moderno, de una innegable raíz folk... Y para no caer en el pecado de nombrar a diez artistas para definir a uno, creo que lo más pertinente es citar a mi hermano después de escuchar la brillante "Behind Your Breath": suena chévere.

Julian Lynch - Mare (2010)


Un disco raro para un día raro. Así terminan las cosas, con sonidos psicodélicos que me recuerdan la evasión de un mundo demasiado duro. Conversaciones sobre lo de adentro y la incapacidad de proyectarlo todo en el día a día. Alguien que me dijo hace poco que esa cotidianidad es lo más difícil de sortear. Los cambios.

Me gusta este disco. Tiene esa capacidad de tensión que se acumula en días como hoy. Pero no es un disco brillante: falta esa chispa que hace explotar todo para que la música se meta por todos los sentidos. Igual que esa tensión se vuelve una especie de satisfacción medida. Hace falta el paso más allá para que se convierta en emoción real, viva, de esa que se lleva en la piel.

Sin embargo, lo raro tiene siempre su lugar y sus días. Hoy fue un día perfecto para eso y no necesito hacer más que descansar sobre las cuerdas de la música y dormir un sueño de alucinaciones y deseos imposibles.

Ah, y la carátula es de la puta madre.