Mostrando entradas con la etiqueta psychedelic folk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psychedelic folk. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Woven Hand - The Threshingfloor (2010)

Definitivamente vivimos en una época sin géneros. O, al menos, muchas bandas han llegado a un punto de complejidad tan asombroso, que catalogarlos en un único género es imposible. Lo que me gusta de los géneros (y solo sirven para eso, a decir verdad), es que acota mucha información. En un tiempo en el que hay tanto para oír, siempre es provechoso elegir basándonos en lo que "nos gusta". Pero una vez que entramos al misterioso y polémico mundo de los subgéneros, nada está dicho.

Introducción aparte, es este un disco que cae en el limbo territorial del autogénero. Definitivamente es una reinvención de muchas cosas. Original, dramático a más no poder, orgánico y oscuro. Pero todo eso escapa a los rótulos. Suena a Bauhaus, es dramático como el Dog Man Star, introvertido como el post-punk moderno, de una innegable raíz folk... Y para no caer en el pecado de nombrar a diez artistas para definir a uno, creo que lo más pertinente es citar a mi hermano después de escuchar la brillante "Behind Your Breath": suena chévere.

Julian Lynch - Mare (2010)


Un disco raro para un día raro. Así terminan las cosas, con sonidos psicodélicos que me recuerdan la evasión de un mundo demasiado duro. Conversaciones sobre lo de adentro y la incapacidad de proyectarlo todo en el día a día. Alguien que me dijo hace poco que esa cotidianidad es lo más difícil de sortear. Los cambios.

Me gusta este disco. Tiene esa capacidad de tensión que se acumula en días como hoy. Pero no es un disco brillante: falta esa chispa que hace explotar todo para que la música se meta por todos los sentidos. Igual que esa tensión se vuelve una especie de satisfacción medida. Hace falta el paso más allá para que se convierta en emoción real, viva, de esa que se lleva en la piel.

Sin embargo, lo raro tiene siempre su lugar y sus días. Hoy fue un día perfecto para eso y no necesito hacer más que descansar sobre las cuerdas de la música y dormir un sueño de alucinaciones y deseos imposibles.

Ah, y la carátula es de la puta madre.